El esquiador acrobático español Javier Lliso se prepara con ilusión para las próximas seis citas de la Copa del Mundo, que servirán como clave para su clasificación a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, que se celebrarán en Milán y Cortina d’Ampezzo, Italia. En estas competiciones, Lliso aspira a obtener resultados que le permitan asegurar su plaza en la modalidad ‘Big Air’.
El camino hacia los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026
«Quedan seis Copas del Mundo antes de los Juegos y en esas seis Copas del Mundo tiene que ir bien para poder clasificar. Entonces, el objetivo como tal, obviamente, son los Juegos, ir para allá y darlo todo. Pero a corto plazo es eso, sacar buenos resultados, ‘top 15’ y todo lo que se pueda e ir para allá con todo», señaló Lliso en una entrevista difundida este jueves por la Real Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI).
La experiencia de Pekín 2022 y la motivación para seguir mejorando
El esquiador madrileño recordó su participación en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022, donde alcanzó un destacado sexto puesto. «Hace cuatro años yo creo que no me habría imaginado ni loco que hubiera salido una competición como salió. Porque al final vas a los Juegos ya emocionado por ir, y que termines sacando un diploma olímpico te vuela un poco la cabeza. Simplemente te da ganas para volver a ir y volver a hacerlo mejor incluso», comentó en referencia a aquella experiencia.
Preparación física y técnica para afrontar la exigente temporada
Lliso destacó la importancia del entrenamiento físico durante el verano, señalando que el nivel del esquí acrobático está llegando a extremos muy exigentes. «Entre todas las personas que hacemos este deporte lo estamos llevando a un extremo bastante loco. Y para hacer los trucos que tenemos que hacer, pues tenemos que estar muy en forma», explicó, haciendo hincapié en la necesidad de estar fuertes para afrontar maniobras complicadas y los riesgos que conllevan.
Una temporada maratoniana y el reto de los nuevos trucos
Además, el deportista resaltó que la temporada es muy larga, ya que comienza en junio y se extiende hasta finales de marzo, sin apenas descanso. «Son muchos meses en los que no paramos ni un día. Y luego es desafiante el tema de los ‘tricks’, aprender cada año un truco nuevo. A la gente se le pira y se pone a dar vueltas como si no hubiera mañana y hay que estar un poquito a la altura porque, si no, te quedas atrás con los chavales», añadió.
El reto de volver a los Juegos Olímpicos
Javier Lliso considera esta nueva oportunidad en los Juegos de Milán-Cortina como un desafío mayor. «Lo bueno de los segundos Juegos es que ya sé un poco lo que me voy a encontrar. En los primeros iba un poco con todo el miedo, que es la competición más grande del mundo a nivel deportivo. Y lo bueno de volver para allá es que la primera vez que fui iba con una mentalidad de ‘estoy aquí y ya soy feliz por estar aquí’; y esta vez no me vale con eso, así que voy para allá con ganas de partirlo en dos, la verdad», anticipó con entusiasmo.
El valor de hacer lo que más le gusta
Reflexionando sobre su carrera, Lliso contó una frase que un amigo de sus padres le dijo y que le sirve de inspiración: «Me dijo que, si en la vida consigues hacer lo que más te guste sin que te cueste hacerlo a nivel económico o lo que sea, ya has ganado. Entonces yo estoy en un punto en el que sigo haciendo lo que más me gusta en el mundo».
Superar las dificultades y seguir adelante
El esquiador admitió que no todo es fácil en su disciplina. «Obviamente hay días que no sale bien. Es competición, te puedes frustrar, te puedes hacer daño y te puedes hacer de todo. Pero al final del día miras y dices: ‘Joder, si es que llevo años partiéndome la cara para hacer esto y que me haya salido mal un día ¿qué más da? Si es que es lo que más me gusta en el mundo’. Entonces sigues para adelante y sigues poniendo la cara», concluyó Lliso.

