La selección española masculina de rugby ofreció un partido muy competitivo este sábado en el Estadio José Zorrilla de Valladolid, donde estuvo cerca de conseguir una victoria histórica al caer por un ajustado 25-29 frente a Inglaterra en un nuevo test de alto nivel.
España desafía a Inglaterra en un duelo intenso
Tras enfrentarse la semana anterior a la poderosa Irlanda, España volvió a demostrar su crecimiento y capacidad para competir ante las mejores selecciones del mundo. Bajo un clima frío y lluvioso en Valladolid, el equipo dirigido por Pablo Bouza logró construir una cómoda ventaja de 19-7 al inicio de la segunda mitad. Esta ventaja se cimentó gracias a la precisión en el juego de Lucien Richardis y un ensayo del debutante Samu Ezeala, que aportó aire fresco y dinamismo al XV español.
Remontada épica del XV de la Rosa en los minutos finales
Sin embargo, la calidad y experiencia de Inglaterra se impusieron en un final dramático. El equipo británico protagonizó una remontada épica en los últimos minutos del encuentro, logrando darle la vuelta al marcador y cerrando el partido con un 25-29 que dejó a España a las puertas de una victoria prestigiosa y muy celebrada.
Lucien Richardis, clave hasta el último instante
La actuación de Lucien Richardis fue uno de los puntos más destacados del encuentro, ya que mantuvo a Los Leones en ventaja hasta el minuto 77, evidenciando el potencial competitivo y la gran imagen que está mostrando la selección española de rugby en estos compromisos internacionales.
Reflexiones del seleccionador Pablo Bouza
El entrenador Pablo Bouza reconoció el esfuerzo y la calidad del equipo, pero lamentó no haber cerrado el partido cuando tuvieron la ventaja: «Era un partido que estaba para ganarlo, y por errores nuestros no lo hicimos. Faltando siete minutos estábamos diez puntos arriba y no supimos cerrarlo», declaró en palabras facilitadas por la Federación Española de Rugby.
Además, Bouza valoró la evolución del grupo tras la dura prueba ante Irlanda: «El equipo jugó mucho mejor que la semana pasada. El grupo salió rápido del golpe que significó el partido con Irlanda e hizo un muy buen encuentro. Estoy bien, no enojado, pero con la sensación de que se nos escapó algo que teníamos controlado. Todavía tenemos que madurar como equipo. La disciplina te cambia un partido, y hoy lo volvimos a comprobar».

