Este martes, Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético de Madrid, admitió que cometió «un error» al sumarse inicialmente a la Superliga en sus inicios. Tras 24 horas dentro del proyecto, decidió abandonarlo por considerar que iba en contra de sus principios y porque percibió el modelo como una competición «egoísta y poco solidaria» que rompe con la «esencia» del fútbol actual. Además, expresó su convencimiento de que la Superliga no tendrá éxito en los próximos años.
La decisión de abandonar la Superliga
En la tercera edición del Business Sport Forum, organizado por los diarios Expansión y Marca, Gil Marín explicó que no tuvo muchas opciones para unirse inicialmente, ya que le plantearon firmar al momento de la creación. Sin embargo, a las 48 horas ya habían decidido salir del proyecto. «Reconocí el error porque estuve 24 horas dentro de ella porque no me dieron opción y me plantearon firmar. En 48 horas estábamos fuera porque vi que estaba cometiendo un error y que estaba yendo contra mis principios», afirmó el directivo.
El modelo cerrado, un obstáculo para la globalidad del fútbol
El consejero delegado detalló que se unió al proyecto tras recibir la promesa de que el Atlético de Madrid formaría parte de los clubes que tomarían las decisiones futuras del fútbol europeo. «Me dijeron que ibas a tener el privilegio o el derecho, porque te lo has ganado con los resultados de los últimos años, y de alguna manera condicionado, pues la realidad, por accionistas de la sociedad, que yo no podía cerrar los ojos y obligar a que el club no pudiera formar parte de esa mesa», reveló.
No obstante, subrayó que una liga cerrada de apenas 20 equipos perdería la globalidad del deporte rey. «Si hiciéramos una liga cerrada de 20 clubes perderíamos esa globalidad y la capacidad de todos los niños de que se formen en todas las ciudades de un montón de países. Todo se circunscribía a 20 clubes en Europa. Por eso, yo no creo en eso», señaló Gil Marín, que también recordó la influencia del presidente del Real Madrid en la continuidad del debate sobre la Superliga en España.
Críticas y futuro incierto para la Superliga
El consejero delegado se mostró muy crítico con el proyecto, insistiendo en que varios clubes importantes de Italia, Alemania e Inglaterra no participarán en una eventual nueva competición europea. Por ello, afirmó con seguridad que la Superliga ni ha nacido ni nacerá, al menos en las próximas dos décadas. «Lo que sí es importante es que clubes italianos, clubes alemanes, clubes ingleses no van a formar parte de una posible competición europea nueva. Por consiguiente, yo creo que ni ha nacido ni va a nacer por lo menos en los próximos 20 años», sentenció.
Posible entrada de Apollo Global y ampliaciones de capital
En otro ámbito, Gil Marín se mostró abierto a la posible incorporación del fondo de inversión Apollo Global en la propiedad del Atlético de Madrid. Destacó que están «abiertos» a nuevas ampliaciones de capital, considerándolas una mejor alternativa que recurrir a «palancas» financieras como otros clubes, poniendo como ejemplo negativo al FC Barcelona.
El directivo recordó que en 2023 realizaron una ampliación de capital por valor de 70 millones de euros con los accionistas actuales, principalmente Quantum Pacific y Holdco, donde también figuran Enrique Cerezo, el fondo americano Ares y él mismo. Previamente, en 2021, el club ya había aumentado capital en 120 millones de euros. Gil Marín destacó que otros clubes que no son sociedades anónimas no pueden optar a estas ampliaciones y deben recurrir a otros mecanismos.
La importancia de las inversiones para el club
Para el consejero delegado, estas ampliaciones son «necesarias» para mejorar todos los aspectos de la entidad. «Entendemos que es necesaria para que la parte de club funcione mejor, para que tengamos más y mejores infraestructuras, instalaciones para ofrecer más y mejores servicios y experiencias a otros aficionados y para intentar ese concepto que yo tengo de que el fútbol tiene que ser mucho más de 90 minutos que se lleve a cabo y para eso es esencial la inversión de capital», explicó.
Además, subrayó el cambio que ha experimentado el fútbol en las últimas dos décadas, convirtiéndose en una verdadera industria del deporte que ahora se orienta hacia el entretenimiento y el ocio, impulsado por las nuevas tecnologías y generaciones. «Estamos dando un viraje de lo que es una industria de deporte a una industria de entretenimiento, de ocio y de deporte», aseguró.
Reflexiones sobre el inicio de temporada y el fútbol femenino
Sobre la actualidad deportiva, Gil Marín calificó el inicio de temporada del Atlético de Madrid como «decepcionante», aunque expresó plena confianza en que el entrenador Diego ‘Cholo’ Simeone revertirá la situación. «Cinco partidos no nos pueden hacer cambiar. Llevamos dos años con inversiones cercanas a los 200 millones de euros en jugadores. Nos ha costado mucho estar donde estamos», dijo.
Destacó que el club ha participado en la fase de grupos de la Champions League durante doce temporadas consecutivas, un logro alcanzado solo por otros cinco equipos más. Aunque admitió que la ilusión generada por las recientes inversiones no se ha reflejado aún en resultados, insistió en que el club seguirá compitiendo con talento y pasión. «Yo sigo creyendo al 200 por ciento en él porque lo veo, que él no ha bajado nada su ilusión y la vocación que tiene por seguir compitiendo a nuestra manera, con nuestros valores y eso no va a cambiar», afirmó.
Preocupación por la inflación en el fútbol femenino
En cuanto al fútbol femenino, Gil Marín expresó su inquietud por una posible inflación salarial impulsada por políticas feministas. «Nosotros llevamos 23 años con el fútbol femenino y hemos tenido un crecimiento sostenido a lo largo de los años. ¿Dónde está nuestra preocupación de aquellos que llevamos tantos años? En que se pueda inflacionar artificialmente por políticas feministas», explicó.
El directivo recordó que el Atlético siempre ha apostado por el fútbol femenino, y que las jugadoras reciben un salario muy por encima del convenio colectivo. Sin embargo, mostró su desacuerdo con intentar equiparar las líneas salariales y la relevancia con el fútbol masculino, calificándolo de «ridículo» porque «no existe eso». Insistió en la necesidad de continuar invirtiendo y apoyando el deporte femenino, así como en la importancia de la creación de una liga profesional para garantizar un crecimiento sostenible.

