"Arrogante extraviado"

Ricardo La Volpe

ARROGANTE EXTRAVIADO

Ed Martínez.-

Ed Martinez

Desde la arrogancia y la más supina ignorancia, es muy fácil construirse un universo de incondicionales, de corifeos listos para entonar cualquier argumento maniqueo, que les permita continuar en su fantasiosa línea discursiva.

Ricardo Antonio La Volpe vive indiscutiblemente en una realidad aparte. No importa lo que la experiencia cotidiana nos revele, él continúa siendo “impecable”, listo para debatir con cualquiera que ofrezca la franciscana paciencia de escuchar las palabras de un necio.

La Volpe no ha cambiado, que ilusos aquellos que esperaban una transformación en el aberrante comportamiento del mitómano más conspicuo del balompié mexicano. Para La Volpe sólo existe su verdad y su pueril manera de justificar sus graves tropiezos: “…nos robaron, nos robaron, yo no perdí, yo sigo invicto…”.

Casi con certeza, en Coapa han comenzado los actos de contrición y arrepentimiento, pues el técnico de origen argentino ha exhibido una vez más que su megalomanía no conoce límites.

En esta circunstancia a los americanistas, encabezados por Ricardo Peláez, les esperan jornadas de ansiedad y de angustia, pues los títulos no llegan y el año del centenario se consume miserablemente.

Como casi siempre, en la organización de Coapa se decantaron por los fuegos de artificio: a nadie en su sano juicio y con dos centímetros de frente, se les hubiese ocurrido contratar a un técnico con más de una década de sonados fracasos en el pasado reciente.

Triste es observar que no solamente Azcárraga Jean, Pepe Romano y Ricardo Peláez, pueden terminar el año del centenario entre lamentos, sino también millares de seguidores de la escuadra azulcrema.

Nos lo enseñó Lope de Vega hace varios siglos atrás y sería conveniente que el señor La Volpe lo leyera alguna vez: “…entiendo lo que me basta y solamente no entiendo, cómo se sufre a sí mismo, un ignorante soberbio…”